martes, 6 de julio de 2010

Ahora ¿se casa?

No sé cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos, ya casi un año y dos meses, la última vez que hablamos casi ni la recuerdo, sé que era algo importante pero mi memoria casi no me da. Hace tanto tiempo que no la veo que sólo que me queda el recuerdo de aquellos días, donde anduvimos por estos rincones, hablábamos y reíamos como los locos que somos, yo a mi manera y ella a la de ella.

Hace algunos días me enteré, o mejor dicho, escuche por ahí, que se casaba, no te puedes imaginar lo que sentí en el fondo del pecho, una presión que me calentó como un volcán a punto de hacer erupción, tantas cosas me pasaron por la mente, pensamientos, imágenes, sonidos, visiones, en fin, un torbellino de cosas. Sólo el hecho de pensarlo me causa una sensación de esas como la que me causó la primera vez, cuando toque su pelo y se volteo a mirarme. No sé cómo explicarlo, pero es muy fuerte, es una de esas sensaciones que te dicen que estás vivo, pero con ganas de morirte de un infarto.

No me quise dejar llevar por las emociones, tal vez un poco exaltadas, quizás magnificadas a su máxima expresión, y deje reposar todo aquello que sentía en ese momento. Pocos días después, esa idea volvió a mi cabeza y no paré de pensar – es que se va a casar– por supuesto las ganas de llamarla no se hicieron esperar, impulsivamente cogí el teléfono y la llamé, repicó una y otra vez pero nadie atendía, colgué, volvía a marcar y de nuevo repicó una y otra vez, nadie atendió.

La impotencia de no haber podido hablar con ella se hizo presente, la rabia me salía por los poros pero luego pensé –yo la conozco, esa no se va a casar– sólo ese hecho me tranquilizó pero igual seguía ese sentimiento haciendo estragos dentro de mí.

Viendo que no respondía mis llamadas intenté por otra forma, un correo electrónico, quizás así si lo leería y tal vez me llamaría o al menos pensaría en mí por un instante.

"Hola cariñito, bueno nada, te escribía para saludarte y felicitarte por tu "boda", espero que la pases muy bien y que tengas mucho éxito por allá y bueno, no sé, que seas muy feliz en donde quiera y con quien quiera que estés. Recuerda que siempre te voy a tener en un pedacito de mi corazón aunque no me hayas invitado jajajaja, mala gente.

Por cierto, nunca me volviste a meter en tu facebook pero bueee... me gustaría al menos saber de ti ya que tu ni te preocupas por lo que le pase a uno.... y mejor no sigo escribiendo mucho más porque me da una vaina y además ¿para qué? Nada, mil bendiciones y buenos deseos, pronto nos vemos por allá pero mejor te llego de sorpresita jajaja besos."

Casi, no se pudo notar mi cólera, una vacilante e hipócrita sonrisa se me escapaba de la faz, por dentro me carcomía los huesos y me hervía la sangre al tener yo que decirle esto. Quería ser yo quien estuviera con ella en donde sea que esté, pero no se podía hacer nada, al menos no en ese momento, sentía mucha indignación pero ya estaba como resignado.

Otro impulso me salió del alma, tomé el teléfono y marqué, como cosa rara, repicó varias veces y a la quinta vez una voz decía:

"Hi, I am not available right now, please leave a message and I will call you back as soon as possible. Bye."

Era ella, hablando en otro idioma, se le escuchaba un poco con ese acento latino que caracteriza a cualquier emigrante de las tierras de sur América que se va a norte, su pronunciación no era la mejor del mundo, pero al menos se le entendía. ¡Ah! es que esa novia-esposa mía…

06/07/2010 9:45 am


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